Bioremedación de suelos contaminados por glifosato

Bioremedación de suelos contaminados por glifosato

De los artículos «Alternativas para la biorremediación de suelos contaminados con glifosato en el departamento de Nariño, Colombia«, de Rodríguez Aristizábal, M. A., & Mejía Barreto, L. A. , publicado en Mutis, 15(2), 2025, «Bioremediation of the herbicide glyphosate in polluted soils by plant‑associated microbes«, de Fiorella Masotti, Betiana S. Garavaglia, Natalia Gottig, Jorgelina Ottado, publicado en Current Opinion in Microbiology (2023), y «Removal of Glyphosate by the Plant Growth Promoting Bacteria Isolated from Glyphosate Polluted Area«, de Etemadifar, Z., Rezvani, M., & Safdarianghomsheh, F., publicado en Water, Air & Soil Pollution, (2024/2026).

La literatura reciente sobre biorremediación de suelos contaminados con glifosato converge en una idea central: la fitoremediación, aunque prometedora, resulta limitada cuando actúa de manera aislada. El artículo sobre el departamento de Nariño muestra que especies vegetales como Vulpia myuros y Amaranthus tricolor poseen una notable capacidad para remover glifosato y su metabolito AMPA, gracias a su tolerancia, elevada biomasa y eficiencia en la absorción del herbicida. Sin embargo, el propio estudio subraya que la diversidad edáfica y la degradación de los suelos exigen estrategias complementarias que potencien la actividad vegetal mediante la acción microbiana.

vulpia
Vulpia myuros

En esta línea, el artículo de Current Opinion in Microbiology profundiza en el papel de los microorganismos asociados a la rizosfera. Las plantas no solo absorben contaminantes, sino que modifican el entorno radicular para favorecer comunidades bacterianas capaces de degradar glifosato. Este enfoque explica por qué las gramíneas —como Vulpia myuros— suelen ser especialmente eficaces: generan rizosferas densas y activas que estimulan rutas metabólicas microbianas clave, acelerando la transformación del herbicida y estabilizando la estructura del suelo.

El tercer artículo, publicado en Springer, aporta evidencia experimental decisiva. Las bacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPB), aisladas de zonas contaminadas con glifosato, muestran tasas de degradación extraordinariamente altas cuando actúan en consorcio y en interacción con plantas tolerantes. Este trabajo confirma que la combinación planta–microorganismo es mucho más eficiente que el uso de cepas individuales, y que los consorcios bacterianos pueden adaptarse incluso a suelos pobres en nutrientes, como los ultisoles y inceptisoles descritos en Nariño.

En conjunto, los tres estudios conforman un corpus sólido que demuestra que la biorremediación efectiva del glifosato depende de la integración de tres componentes: plantas tolerantes con alta capacidad de acumulación (como Amaranthus tricolor), gramíneas con rizosferas activas que favorecen la degradación microbiana (como Vulpia myuros), y consorcios bacterianos especializados —incluyendo PGPB— que aceleran la transformación del herbicida y mejoran la resiliencia del suelo. Esta sinergia constituye la base de las estrategias sostenibles más prometedoras para la recuperación de suelos contaminados.