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El
texto ofrecido se ha obtenido a partir de los libros "Aproximación
a la fruticultura integral", "Relaciones químicas: una revisión
a las alelosubstancias vegetales", y diversos artículos aparecidos
en el periódico Europa Agraria, todos ellos propiedad de Mediterránea
de agroquímicos. |
Cansancio
del suelo
El
cansancio del suelo es un problema que existe desde que el hombre empezó
a cultivar la tierra, pero hoy en día se ve agravado por el uso
de productos de síntesis química para controlar las plagas
y enfermedades de los cultivos. El uso excesivo de estos productos, de
forma directa o indirecta, también contribuye al deterioro del suelo.
Causas
del cansancio del suelo:
En
el cansancio del suelo confluyen una serie de factores:
-Nutricionales.
Las plantas realizan unas extracciones de minerales que no siempre son
restituidos de forma adecuada. El aporte de los nutrientes minerales en
un suelo sin capacidad para aceptarlos, solo causa la lixiviación
parcial de los mismos y un mayor deterioro de la estructura del suelo.
-Alteración
de las propiedades del suelo. Si el suelo pierde su estructura, por ejemplo
debido a la carencia de materia orgánica, todos los procesos que
se dan en él se ven afectados. Empezando por la capacidad de circulación
de agua y gases, y finalizando por la propia vida microbiana.
-Salinidad.
El riego causa salinidad del terreno, bien en una medida inapreciable y
sin importancia, bien de forma evidente, en función de la calidad
del agua usada y el drenaje del terreno.
-Toxicidad.
Numerosas plantas son productoras de alelosubstancias. Las alelosubstancias
o alelopatinas son moléculas que se sintetizan como medio de relación
entre ellas, generalmente de competencia. Suelen ser dirigidas hacia otros
vegetales, pero también pueden ser autotóxicas, como en el
caso de las producidas por diversos frutales. Por ello tras varios años
de cultivo el suelo suele tener grandes cantidades de alelosubstancias.
Si la vida microbiana del suelo es correcta, la mayoría de dichas
moléculas se degradan con relativa rapidez.
-Plagas
y enfermedades. La presencia de cultivos propicia una acumulación
en el suelo de propágulos de hongos, bacterias, etc., patógenos,
especialmente si hay una repetición de los mismos cultivos. En referencia
a las plagas y enfermedades presentes en el suelo, el tipo de manejo del
mismo influye mucho en su incidencia.
La
CiC
Todas
las moléculas, en mayor o menor medida tienen minúsculas
cargas eléctricas, positivas o/y negativas. Por ello en el suelo
actúan como pequeños imanes, formando entre ellas estructuras.
Las estructuras pueden ser muy simples, como la atracción entre
una partícula de arcilla cargada negativamente y una partícula
de un fertilizante cargada positivamente, o pueden ser muy complejas, como
cuando hay la materia orgánica por medio, con infinidad de cargas
eléctricas de ambos signos.
La
CiC o capacidad de intercambio catiónico es la capacidad del suelo
para retener e intercambiar diferentes elementos minerales. Esta capacidad
aumenta notablemente con la presencia de materia orgánica, y podría
decirse que es la base de lo que llamamos fertilidad del suelo.
Los
plaguicidas y la CiC
Los
productos químicos de síntesis (insecticidas, fungicidas,
herbicidas, etc.) y sus productos de degradación, según su
estructura química tienen tres tipos de comportamiento cuando están
en el suelo: la lixiviación (percolan junto al agua y pasan a los
acuíferos), se degradan (bien químicamente, bien bioquímicamente)
y no afectan ni al terreno ni al agua, o se adsorben en suelo (atraídos
por las cargas eléctricas de las partículas del suelo, temporalmente
pasan a formar parte del mismo). En el caso de la adsorción, en
función del tipo de molécula del plaguicida, esta puede durar
desde unos días a muchos meses, e incluso ser tan fuerte que los
microorganismos no puedan acceder a la substancia para degradarla.
El
resultado es doble, por una parte, la presencia de plaguicida en el terreno,
que afecta a la microfauna y microflora del mismo, y por otro la disminución
de la capacidad de intercambio catiónico debido a estar los plaguicidas
ocupando el lugar que ocuparían las partículas minerales.
Ecología
del suelo
La
fauna y flora del suelo son mucho más importantes de lo que puede
suponerse. En un suelo ecológicamente equilibrado, aquellos permiten
que los ciclos de nutrientes se efectúen adecuadamente, y la incidencia
de enfermedades es menor que en un suelo empobrecido de vida.
Los
elementos extraídos del suelo vuelven al mismo en forma de materia
orgánica, que se descompone, y tras sucesivos ciclos de degradación
pasa a formar parte el humus o se mineraliza, momento en que vuelve a ser
aprovechable para los vegetales. Especialmente la zona de la rizosfera
(zona del suelo inmediata a las raíces) es muy rica en microorganismos,
los cuales almacenan nutrientes en sus tejidos, y con frecuencia son capaces
de aprovechar mejor que las plantas algunos recursos. Los microorganismos
que participan en la degradación de las substancias orgánicas
son también muy beneficiosos gracias a su acción detoxificadora,
tanto de alelosubstancias como de plaguicidas u otros tóxicos.
No
debe menospreciarse la fijación tanto simbiótica como asinbiótica
de nitrógeno atmosférico que realizan diversas bacterias.
Dicho nitrógeno pasa a formar parte de los tejidos de dichos los
microorganismos y finalmente se incorpora al suelo.
Por
otra parte, existen con muchísima frecuencia relaciones de simbiosis
entre plantas y hongos, que permite a las primeras un mejor acceso a los
nutrientes del suelo. En la micorrización, al contrario de lo que
ocurre con los hongos patógenos, no se ataca al vegetal, sino que
se crea una relación beneficiosa. Las micorrizas o raíces
fúngicas establecen contacto con las raíces de la planta,
tal que entre ambos organismos se desarrolla un intercambio de substancias,
además de aumentar mucho la superficie de absorción. El incremento
de producción de los vegetales micorrizados es variable pero diversos
estudios incidan que con frecuencia supera el 100% respecto una planta
no micorrizada.
En
la micorrización, también es muy importante la protección
que el hongo simbiótico ofrece a la planta frente a patógenos
del suelo.
Los
tipos de abonado y las aplicaciones plaguicidas influyen mucho en las clases
y abundancia de los microorganismos del suelo. Tanto los abonados solamente
químicos como los plaguicidas disminuyen la actividad de los mismos
al disminuir su número y alterar notablemente sus proporciones relativas.
Plantas
transgénicas
La mayoría de las plantas transgénicas se han manipulado
para conseguir una mayor resistencia a plaguicidas (generalmente herbicidas)
de forma que se puedan aumentar las dosis aplicadas. Aparte del negocio
de las empresas que las comercializan (puesto que se vende la combinación
semilla-plaguicida específico), el aumento de las dosis de plaguicidas
difiere de la tendencia actual de reducción de aplicaciones, y es
contrario a un buen uso de mantenimiento del suelo.
Superación
del cansancio del suelo
Lo
primero que se debe hacer es conseguir que el suelo tenga una estructura
correcta y una riqueza adecuada de materia orgánica. En caso de
existir salinización, se hace necesario el lavado del suelo, con
o sin la ayuda de los productos que se venden para tal fin. Respecto a
un posible déficit de nutrientes, tras un análisis, y suponiendo
que el suelo está en condiciones de conservar los minerales aportados,
se realizará el abonado químico adecuado, preferiblemente
repartido en varias dosis, de forma que los microorganismos del suelo no
se vean afectados.
El
problema más difícil es la superación de problemas
de plagas y enfermedades, puesto que hongos, bacterias y nematodos han
dejado sus propágulos en el suelo enfermo. La medida más
drástica es la fumigación del suelo, acabando con toda la
vida en él. También existe la solarización, más
suave y al alcance de cualquier agricultor. Finalmente, también
se puede realizar un descanso prolongado del terreno, permitiendo a los
microorganismos del suelo restablecer equilibrios de poblaciones, degradar
tóxicos, etc., o en otras palabras un barbecho. Es adecuado indicar
que el aporte de materia orgánica tiene una notable acción
estimulante de los microorganismos beneficiosos, con detrimento de las
poblaciones de microorganismos dañinos para las plantas.
Decisiones
La
combinación de un suelo cansado con la necesidad de seguir produciendo,
ha dado con frecuencia el resultado de los cultivos en substratos artificiales.
El suelo natural ofrece unas ventajas que los substratos artificiales no
pueden, pero la desventaja de que no se puede "usar y tirar" como aquellos.
El suelo natural precisa un trabajo de mantenimiento, pero a cambio es
para toda la vida (siempre y cuando no le pongan una urbanización
encima).
Se
puede decir que, quizás precisamente debido a la aparición
de las plantas transgénicas, respecto al manejo del suelo estamos
ante un cruce de caminos más importante de lo que puede parecer,
donde se debe escoger el tipo de desarrollo agrícola que determinará
el futuro.
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1-
Un desarrollo sostenible, donde con un adecuado mantenimiento, el terreno
ofrece cosechas de forma económica, aunque no necesariamente cosechas
récord. Comporta un conocimiento del suelo y los procesos que en
él se desarrollan.
2-
Un desarrollo que prime una gran producción de vegetales de aspecto
inmaculado, gracias a constantes aportes de fertilizantes y plaguicidas.
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Mantener
algo en desequilibrio cuesta bastante más que si está en
equilibrio. En los paises desarrollados la capacidad productiva es suficiente
para abastecer la población e incluso exportar, y quizás
sea hora de primar la calidad. De la misma forma que la leche de vaca alimentada
con una dieta rica en Onobrychis viciaefolia (trapadella,
en catalán, y pipirigallo, en castellano) tiene un sabor ligeramente
diferente que alimentada con otras pratenses, es más que probable
que los vegetales adquieran una calidad diferente en función del
terreno o substrato en el que han habitado.
Manejo
del suelo
Generalmente
se contempla el manejo del suelo como la mera eliminación de malas
hierbas, pero es más importante de lo que puede parecer a primera
vista. Siendo el terreno soporte, fuente de alimento y agua de las plantas,
así como refugio de algunas plagas y sus predadores, debe intentarse
una optimización de todos estos factores..
La
eliminación de las malas hierbas es lógica buscando eliminar
la competencia causada por agua y alimentos. Si en algunos casos la competencia
por agua y nutrientes tiene poca incidencia, la mayoría de las veces
causa una merma apreciable en el rendimiento de los frutales. Sin embargo
una cubierta vegetal permite al suelo conservar características
beneficiosas de cara por ejemplo al movimiento del agua en el suelo..
En
la elección del control del suelo se deben considerar aspectos como
son la climatología local, el tipo de riego, el frutal, y finalmente,
tras varios años con el tipo de fertilización prevista, la
previsible evolución del terreno. Generalmente no se contemplan
los efectos a largo plazo. Por ello, con un manejo poco adecuado, tras
el paso del tiempo muchos suelos tienen problemas de pérdida de
fertilidad, desestructuración, erosión, etc., problemas que
conllevan un descenso de producción y un gasto para su enmienda..
Considerando
un abonado basado en NPK de síntesis, los sistemas con suelo desnudo
se demuestran los más eficaces a corto plazo, promoviendo un aumento
notable de la producción respecto los enherbados. Sin embargo, con
el paso de los años, la producción de los sistemas con suelo
desnudo se estabiliza a un nivel algo inferior a la de los sistemas con
cubierta herbácea.
Laboreo
En
los sistemas con suelo desnudo desaparece el pequeño ecosistema
superficial, y con este, la mayoría de organismos detritívoros,
muy importantes para la incorporación de materia orgánica
al suelo.
De
forma tradicional se ha hecho un cultivo con laboreo del suelo. Este es
una labor superficial que elimina las malas hierbas y remueve la capa superior
del perfil del terreno. La aireación originada causa una intensa
actividad microbiana. Generalmente las malas hierbas quedan incorporadas
a la capa superficial, proporcionando un pequeño aporte de materia
orgánica. Al substituir el aporte de estiércol por abonos
químicos, el manejo conlleva una progresiva desestructuración
y la disminución de la fertilidad, debido a la falta de materia
orgánica.
Por
lo que respecta al árbol, el laboreo conlleva una rotura de raíces
superficiales, que como se dijo constituyen una parte muy importante del
total de raíces.
No
laboreo
El
no laboreo se basa en la aplicación de herbicidas sobre el terreno.
Las malas hierbas son fácilmente eliminadas (hasta que aparecen
resistencias o hay un cambio de la flora hacia especies resistentes). Debido
a la facilidad de aplicación y a la eliminación de las hierbas
sin afectar a los árboles (suponiendo una correcta aplicación),
es un método generalizado hoy en día.
Como
ocurre con el laboreo, mantener el suelo desnudo causa inconvenientes como
son la erosión y el empobrecimiento del suelo en materia orgánica.
A su vez, se añaden los problemas de desestructuración y
pérdida de fertilidad. También, el suelo desnudo favorece
el salpicado de gotas de lluvia hacia las hojas y frutos, pudiendo ser
vehículo de transmisión de esporas fúngicas. Por otra
parte a pesar de su generalmente rápida degradación, se puede
observar una acumulación de productos agroquímicos o sus
derivados en las arcillas, derivandose problemas como el ocupar lugares
de intercambio catiónico y por ello afectar a la fertilidad del
suelo. También se constata la presencia de herbicidas en el agua
subterránea..
Por
otra parte, mucho más importante de lo que puede suponerse, los
herbicidas actúan sobre la fauna y flora del suelo, modificando
la riqueza y composición. También se constata un descenso
drástico de la población de lombrices, por el deterioro
de su hábitat y por intoxicación.
Mulching
El
mulching se utiliza para evitar la aparición de malas hierbas cubriendo
total o parcialmente el suelo. Si es orgánico, además actúa
como mejorante.
En
zonas secas, un mulching orgánico es poco útil en su misión
de retención de agua, y puede llegar a ser incluso peligroso delante
del riesgo de fuego. Otra opción es aplicar una cubierta orgánica
de poco espesor, de forma que se degrade en su totalidad durante el ciclo
vegetativo. Aplicado en otoño, su degradación coincide con
la llegada del verano, momento a partir del cual se puede pasar a usar
herbicidas.
Sistema
de césped muerto
El
sistema de césped muerto es interesante ya que aporta las ventajas
de una cubierta herbácea, pero sin competencia para el frutal. Su
problema es la temporalidad..
El
sistema de césped muerto consiste en la implantación de una
cubierta herbácea en el terreno sobre el que se desarrollarán
los frutales. Esta cubierta herbácea se elimina con herbicidas tras
la plantación de los árboles. Durante varios años
el suelo se ve beneficiado por el mantenimiento de una buena estructura
gracias a los restos de las raíces herbáceas. A su vez, estas
aportan materia orgánica conforme se degradan, y durante el primer
año, la parte aérea actúa como mulching. Por todo
ello la capacidad de infiltración y almacenamiento de agua es alta,
y la fertilidad se mantiene.
Cubierta
herbácea
Otro
tipo de manejo del suelo es la implantación de cubierta herbácea
parcial o total, la cual permite una competencia, aunque controlada, entre
pratenses y frutales. La forma usual es la implantación entre líneas,
mientras que estas quedan limpias y suelen colocarse los goteros.
Son
ventajas de una cubierta herbácea permanente: conserva la estructura
del suelo y mejora la infiltración de la lluvia, protege de la erosión,
aporta materia orgánica, es un hábitat adecuado para lombrices,
mantiene en forma de materia orgánica un depósito de substancias
alimenticias en las capas superficiales del suelo, donde están la
mayoría de las raicillas del cultivo, aumenta el fósforo
disponible gracias a la acción solubilizadora de sus raíces,
reduce el salpiqueo de agua a las partes bajas del frutal, que disemina
partículas fúngicas o bacterias (por ejemplo del género
Xantomonas) procedentes del suelo o el propio árbol, y finalmente
una cubierta establecida dificulta la aparición de malas hierbas..
Sin
embargo, la mayor parte de estas son acciones a largo plazo, frente a la
inmediatez con que se detecta la competencia por agua y nutrientes..
La
posibilidad de enherbado depende bastante de la climatología, pero
no totalmente, ya que es un error pensar en el enherbado como césped.
No necesariamente el cultivo debe estar en una zona con suficientes lluvias
para mantenerlo, ya que la finalidad del enherbado no es hacer bonito sino
el manejo del suelo. Por esta razón también se puede implantar
un enherbado en zonas poco lluviosas.
Cubierta
herbácea y competencia
En
numerosos estudios se ha observado como la hierba causa una competencia
que determina menores cosechas. La forma del espacio desherbado no incide
en el grado de competencia, sino que es el tamaño del desherbado
el que influye. Diferentes trabajos indican que a menor zona desherbada
en torno al árbol menor es su producción y crecimiento. Sin
embargo a largo plazo, en un sistema desherbado la producción tiende
a estabilizarse a un nivel algo menor que en enherbado..
Algunos
investigadores describen un manejo consistente en una cubierta herbácea
que anualmente se implanta y posteriormente se elimina, actuando como mulch.
Con ello se consiguen las ventajas de un enherbado (desde el final de la
fructificación hasta el inicio de la siguiente, en primavera), que
se mantienen sin causar casi competencia al cultivo.
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