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Introducción
La necesidad de producción de alimentos ha llevado en numerosas ocasiones a la agricultura a considerar únicamente los resultados a corto plazo como objetivo. Sin embargo, cuando las prácticas agrícolas se han manifestado insuficientes, o incluso perjudiciales a largo plazo, se ha hecho obligatoria una mirada más profunda al medio, su dinámica natural, y a la intervención realizada en éstos. En dicha mirada aparecen muchas cuestiones que, en el afán de producir, se han omitido. La primera observación de la que se tiene noticia acerca de efectos alelopáticos data del siglo primero antes de Cristo, cuando el naturalista Plinio el Viejo constató que debajo de algunos nogales casi no crecía hierba. Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX cuando se empezaron a hacer observaciones más sistemáticas de las relaciones entre vegetales. Los primeros estudios científicos sobre efectos alelopáticos se realizaron en nogal europeo (Juglans regia) y nogal americano (Juglans nigra), destacando la presencia de una substancia, la juglona, que podía ser la causante. Según se sabe actualmente, la juglona se excreta por las hojas de forma que el agua de lluvia la arrastra hacia la vegetación que está debajo. A partir de los primeros efectos observados, el término alelopatía significa daño a distancia. Pero, aunque con menor frecuencia, también se han constatado acciones estimuladoras. La definición de alelopatía se ha ido modificando, y actualmente es válida la ofrecida por Putnam y Tang: "Los efectos inhibidores o estimuladores de un vegetal (superior o inferior) sobre otro, debido a la producción de substancias químicas que son liberadas al ambiente". Al carecer de movilidad física, en comparación con los animales, las plantas se sirven de la emisión de substancias químicas liberadas al ambiente para dificultar la supervivencia de otros vegetales en competencia con ellas por los recursos (espacio, nutrientes, o el agua). Vista la evolución de los conocimientos, seguramente es más correcto considerar el término alelosubstancia en lugar de alelopatina, ya que el primero es etimológicamente más amplio. Por otra parte, el concepto de alelopatina/alelosubstancia comprende no sólo a productos sintetizados por plantas sino que incluye los producidos por el conjunto de organismos de la rizosfera. Todos ellos mantienen una serie de relaciones a nivel químico, bien directamente, bien por estar expuestos a las substancias exudadas al suelo, sin ser objetivo de las mismas. En ocasiones las alelopatinas vegetales se dirigen a otras plantas de forma indirecta, afectando, por ejemplo, a las micorrizas. Por ello, las substancias sintetizadas por hongos y bacterias, en respuesta hacia dichos mensajes químicos, deben considerarse alelopatinas. Siguiendo este razonamiento, los productos sintetizados por microorganismos de la rizosfera en sus interrelaciones, también son alelopatinas, y por ello los antibióticos son alelosubstancias. Algunos investigadores sobrepasan el marco del suelo y llaman también alelosubstancias a diversos compuestos generados para su protección contra los insectos. Sería el caso de las piretrinas, o los alcaloides de las solanáceas. Como puede verse, las alelosubstancias abarcan un espectro amplísimo en el que son determinantes las relaciones químicas entre los diferentes organismos. Volviendo al marco delimitado por el suelo, debe recordarse que éste es un medio vivo, y aunque actúa como tampón frente a los productos que aportamos, se puede llegar a degradar, momento en que la tierra pierde su productividad. Enfrentarse a la totalidad de relaciones químicas y biológicas que tienen lugar en el suelo es una tarea inmensa que se puede abordar desde tres posturas. La primera es la que en general se ha considerado hasta muy recientemente, en que se considera al suelo como un mero soporte donde se aplican los nutrientes y plaguicidas. El resultado último es la degradación, y en ocasiones substitución por un soporte artificial de cultivo (lana de roca, etc.), adecuado para cultivos dependientes del aporte externo de elementos minerales. La segunda postura es la radicalmente opuesta, el cultivo naturala (del que ha derivado el cultivo ecológico). Aparte las disquisiciones de tipo filosófico de éste, a discutir en otro foro, se pueden encontrar interesantes razonamientos. Un punto de partida es indicar la miopía de la ciencia al pretender conocer y modificar la globalidad estudiando sólo pequeñas porciones de ésta. Debido a la cantidad tan enorme de aspectos a considerar, el cultivo no puede ser controlado adecuadamente y a largo plazo. Por ello, sin pretender modificar más que algunas estrategias de actuaciónb, la técnica del cultivo natural recurre a la propia naturaleza para resolver el problema del desarrollo sostenible. La tercera postura se plantea desde la evolución del cultivo moderno, debido a los problemas que han ido apareciendo por el uso indiscriminado de fertilizantes, plaguicidas y la aparición de resistencias, agotamiento de los suelos, etc. En cierta forma es un compromiso entre las dos anteriores posturas. Es la vía del manejo integrado de plagas que, sin proponérselo nos conduce a un manejo integrado del cultivo. Conociendo las propias limitaciones, profundiza en una mayor investigación, la cual marca las pautas de manejo sostenible del medio agrícola. El presente libro, una introducción a las alelosubstancias, pretende englobarse en el tercer planteamiento expuesto. Hace bastantes años que se lleva a cabo el estudio científico de las alelosubstancias, aunque sin embargo, al no haber aportado resultados espectaculares hasta el momento, este tema no ha recibido suficiente atención. Actualmente, además de precisar mejorar el manejo del suelo, debido a la necesidad de encontrar nuevos productos herbicidas y plaguicidas, el estudio de las alelosubstancias adquiere mayor importancia. a El origen del cultivo natural se puede adjudicar al técnico agrícola japonés Masanobu Fukuoka. Aparte del las técnicas de cultivo, Fukuoka no considera a éste como algo aislado, sino que lo relaciona con el agricultor, la vida rural y la naturaleza, formando un todo. A su vez incluye ideas provenientes del Sintoísmo que le llevan a postular una comunión con la naturaleza. b Por ejemplo, para no tener "malas" hierbas en el cultivo, no se usan herbicidas, sino que se plantan hierbas "beneficiosas" que a su vez impiden el desarrollo de malas hierbas. |